Biden defiende su alianza con Petro ante la ofensiva republicana que lo asocia con el narco


Tennso debate en el Capitolio con la espada latina de Trump. La Casa Blanca dice que Colombia garantiza estabilidad regional y es el principal destino de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos.

Gustavo Petro está siendo observado a través del microscopio de la política estadounidense. Su pasado en la guerrilla del M-19 y su discurso izquierdista lo habían puesto en esa situación desde antes de asumir la presidencia de Colombia. A casi un año de haber empezado a gobernar, las sospechas se agravaron por la impactante detención de su hijo Nicolás. acusado de recibir dinero de narcos para la campaña de su padre.

La congresista de Florida María Elvira Salazar explicitó su desconfianza, incluso antes de que se conociera la noticia de la detención del hijo de Petro. Para el gobierno de Joe Biden, sin embargo, Petro es un aliado que garantiza estabilidad en la región. Ese choque de miradas se expuso descarnadamente en el Capitolio de Washington, antes de concretada la detención de Nicolás Petro. Dos funcionarios del Departamento de Estado reivindican el vínculo estratégico con Petro, ante la lluvia de dardos, preguntas y citas incómodas que les revoleaba Salazar desde su banca.

Presidenta del subcomité de las Américas en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Salazar es una aliada clave de Donald Trump en el universo latino y condujo el debate informativo. El título del encuentro ya era sugerente: “El Descenso de Colombia al socialismo: evaluando la presidencia de Gustavo Petro”. Además de los otros congresistas que integran el comité, fueron invitados dos funcionarios de Biden. Los encargados de atar penales fueron Mark Wells, subsecretario Adjunto de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, y Peter Natiello, administrador Adjunto Superior de la Oficina para América Latina y el Caribe de la Agencia de los EE. UU. para el Desarrollo Internacional.

El reparto de papeles estuvo claro desde el principio de la cita. “Colombia se está volviendo a hundir en los oscuros días de los ´80, cuando era famosa por la violencia y la droga”, opinó la legisladora Salazar. Y reprochó que la administración de Biden suspendiera el monitoreo de cultivos ilícitos de coca en Colombia.

Ese argumento fue el más débilmente defendido por los enviados del Departamento de Estado al Congreso. La información referida por Salazar era un registro que se difundió durante décadas por la Oficina de Política Nacional para el control de Drogas, dependencia adscrita a la Casa Blanca.

Colombia se está volviendo a hundirse en los oscuros días de los ´80, cuando era famosa por la violencia y la droga 

El subsecretario de Asuntos del Hemisferio Occidental, Mark Wells, adujo que la decisión en realidad se tomó en 2020 bajo la administración de Donald Trump. Salazar retrucó que entonces Biden continuó con esa política. “Los Estados Unidos abandonamos el juego”, se quejó. Wells respondió, eludiendo un poco el punto, que los EE.UU. asisten tácticamente a la policía y a los militares colombianos.

Salazar a su vez cuestionó la mesa de diálogo establecida por Petro con los grupos armados el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), al mando del Clan del Golfo.

“El presidente Petro está negociando con los mayores negociadores de droga: Clan del Golfo. Y aparte, con el ELN, que amenazaron a María Corina Machado, candidata presidencial y la máxima esperanza para Venezuela”, remarcó la congresista, por el estado de La Florida. Y reivindicó el éxito del Plan Colombia implementado por el ex presidente conservador Álvaro Uribe Vélez, quien había borrado “el rastro de (Pablo) Escobar”.

Mark Wells y Peter Natiello destacaron que el gobierno de Petro colabora con los Estados Unidos en temas de inmigración, clima, comercio, democracia y derechos humanos. Destacaron el mano a mano de Biden y el presidente colombiano de abril pasado; y recordaron que Colombia es uno de los 12 países de Latinoamérica que no participa del mega-proyecto económico y político chino de la Franja y la Ruta.

“El intercambio comercial bilateral está en un momento muy alto. Tenemos acuerdos para combatir narco y el lavado de dinero, y coincidimos en la visión de una vuelta a la paz en Venezuela”, reveló Wells.

Natielo afirmó que el Departamento de Estado ayudó a convertir zonas de cultivos de coca en producciones lícitas en territorio colombiano. Y planteó que los 2,5 millones de venezolanos que migraron a Colombia resultan funcionales para descomprimir la frontera de los Estados Unidos.

El intercambio comercial bilateral está en un momento muy alto. Tenemos acuerdos para combatir narco y el lavado de dinero, y coincidimos en la visión de una vuelta a la paz en Venezuela 

Los congresistas demócratas Sydney Kamlager (de California) y Gregory Meeks (de Nueva York) asistieron en defensa de los funcionarios de Biden. Ambos integran el Comité de Relaciones Exteriores de la cámara de representantes. Meeks sugirió un doble estándar republicano al pasar por alto los vínculos que tenía Trump con el norcoreano Kim Jong Un.

El hombre de Biden opinó que Estados Unidos debe respetar lo que el pueblo colombiano eligió. “Eso es democracia. Colombia es una democracia. Colombia no se está deslizando al socialismo. Tenemos que escuchar y respetar a nuestros aliados en la región, no ponernos por encima y decirles que pueden y no pueden hacer”, expresó. “Se quejan de la presencia de China en la región y en paralelo piden no apoyar más a nuestros aliados en Latinoamérica. No cuidamos los intereses de EEUU si nos retiramos de la mesa”, criticó Meeks.

Kamlager pidió abandonar el paternalismo político y dio una serie de datos: Colombia es el principal destino de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos con 4,2 millones de dólares; 500 empresas llegaron a colombia en los últimos 10 años; bajo la administración de Petro se concretaron 8 operaciones militares conjuntas con el ejército de EEUU y 104 operaciones de la policía colombia con agencias estadounidenses.

Se quejan de la presencia de China en la región y en paralelo piden no apoyar más a nuestros aliados en Latinoamérica. No cuidamos los intereses de EEUU si nos retiramos de la mesa 

Sobre el final del tenso encuentro en el Capitolio, Wells blanqueó que el gobierno de Biden monitorea con cierto escepticismo las negociaciones de Petro y el Ejército de Liberación Nacional. Pero a su vez afirmó, ante una pregunta directa de Salazar, que bajo la presidencia de Petro no hubo ningún tipo de alteraciones en los ejercicios militares conjuntos, la cooperación y el diálogo institucional entre ambos países.

Fuente: lapoliticaonline.com

Previous Economistas kirchneristas y de la oposición ponen en duda el cumplimiento del acuerdo con el Fondo
Next Manes hace campaña por los candidatos de Larreta en la provincia