Cómo es la ¨estocada final¨ que planea Massa para ganar el balotaje, aunque sea por un voto


Ya era más de medianoche del domingo y un exultante Sergio Massa mostraba cara de satisfacción por el resultado del debate decisivo -¿o no tanto?- de cara a un nuevo balotaje para dirimir al futuro presidente. Sus estrategas repasaban los “logros” conseguidos en el ida y vuelta con Javier Milei, y tildaban cada uno de los más de 20 ítems que tenían en la “lista de la victoria”. Los que hacían esa tarea no eran militantes, sino profesionales de la comunicación política que dicen conocer la relación exacta entre el mensaje y el impacto en las al menos diez categorías de votantes que, según aseguran, irán a las urnas este domingo 19 de noviembre.

Muchos de esos profesionales son brasileños. Trabajan en la campaña del tigrense, pero nadie sabe muy bien quién les paga. En La Libertad Avanza aseguran que hay una decena de politólogos, encuestadores, expertos en marketing político y otros títulos, que fueron enviados por el Partido de los Trabajadores de Brasil, por orden de “Lula Da Silva”. “Es otro caso como el de los chinos en la base militar de la Patagonia. Nadie sabe muy bien qué ocurre ahí”, disparan cerca de Milei.

Milei salió a asegurar que Massa y sus equipos mutidisciplinarios buscaron hacer trampa en el debate. “Tosían para distraerme”, afirmó. Eran un grupo de “tosedores” que, es cierto, se escucharon al aire durante el debate, aunque no se sabe si se trataba de algún participante apestado, o alguien enviado estratégicamente por los “cerebros” del candidato oficialista.

Debate presidencial: el balance del campamento massista y el golpe de nocaut

Tras algunos minutos de euforia luego de finalizado el debate, el rostro de un Massa que se consideraba amplio ganador -terminó aplaudiendo a pura sonrisa luego de haber mostrado un rostro serio durante esas casi dos horas de cruces, chicanas y ataques en toda la línea-, mutó nuevamente en seriedad. “El debate ya fue, nos quedan cuatro días para dar la ‘estocada final'”, lanzó, mientras su esposa Malena Galmarini lo miraba entendiendo, como siempre, hacia donde apuntaba el “guerrero”. No había reposo que valiera. Massa dormiría las cinco horas de rigor y se levantaría este lunes monitoreando cómo sus principales mosqueteros salían por los medios y la redes sociales a sostener el mensaje del candidato, y defenestrar al libertario.

Massa espera reforzar su comunicación y su “plan platita” para ganar el balotaje contra Milei, aunque sea por un voto.

José Ignacio de Mendiguren -el industrial textil que peleó en mil batallas, fue acusado de impulsar la devaluación durante el gobierno de Eduardo Duhalde y hasta soportó la humillación de que casi no le dejaran pisar la UIA cuando algunos reyes fabriles se entusiasmaron con Mauricio Macri-, fue uno de los primeros en hablar con los medios tras un domingo histórico para la Democracia argentina. “Hay una improvisación enorme de La Libertad Avanza”, sostuvo de Mendiguren. Y apuntó al castillo que aún le quedaría por conquistar al massismo: “Yo le preguntaría al gobernador de Córdoba sobre si realmente se puede decantar por quien le prohíbe comerciar con el país al que van el 70% de sus exportaciones”, disparó el secretario de Desarrollo Productivo, en referencia a Juan Schiaretti, quien concluirá su mandato el 10 de diciembre.

El rumor en el mundillo político es que emisarios de Massa sondearon a Schiaretti -quien obtuvo 7% en las elecciones generales- sobre la posibilidad de ocupar un ministerio en el nuevo gobierno de la “unidad nacional”. Es que Córdoba vuelve a ser clave en esta elección, como cuando en el 2015 la provincia mediterránea le dio los votos necesarios a Macri para convertirse en presidente. Ambos candidatos destinarán ingentes esfuerzos a ese distrito en la última semana de campaña. Milei hará su “caravana final” allí el jueves por la tarde.

Las palabras finales de Massa y Milei, ante el establishment

Este miércoles, Milei hablará ante los 300 hombres y mujeres más poderosos de la Argentina. Massa tendrá su turno el jueves. En el Alvear Palace se podrán escuchar los últimos intentos de los candidatos por convencer a los indecisos. En ambos campamentos admiten que el resultado del domingo dependerá de ese pequeño grupo de gente que aún vacila entre no ir a votar, hacerlo en blanco o, finalmente, elegir al “menos malo”. La ansiedad de los candidatos sobre qué harán esos votantes es total.

El Gobierno desoyó los pedidos de la cámara electoral de correr el feriado del 20 de noviembre para tratar de que más gente vaya a las urnas. Cerca de Milei aseguran que el perfil de los votantes que pueden darse el “lujo” de irse un fin de semana largo a algún lado, coincide con quienes se inclinan por el liberal. Si así fuera, el Gobierno buscó favorecer a Massa al no correr el feriado. Pero todo es muy dinámico y volátil en esta Argentina que busca, otra vez, torcer lo que parece ser un destino de pobreza e inseguridad inevitable, que va creciendo con cada nuevo gobierno.

Milei y Massa tendrán cada uno su último encuentro con empresarios para convencerlos de unirse a sus filas.

En estos días que quedan, los equipos de Massa buscarán seguir instalando la idea de que “Milei no está preparado ni para atender un kiosco”. Los de Milei machacarán con que el ministro-candidato no representa cambio alguno, porque “hace más de un año que viene gobernando”.

Gane quien gane, la certeza entre quienes toman decisiones de negocios a diario en la Argentina es que se viene un cambio. “Si gana el oficialismo, está claro que el Massa que viene gobernando a puro Plan Platita, mutará en un gerente que cuidará la caja, buscará consensos con un vasto sector del radicalismo y el larretismo, y aprovechar que en el 2024 habrá menos vencimientos de deuda, una cosecha importante y un crecimiento en la producción de Vaca Muerta”, dice uno de los consultores que suele ser consultado por el “Massa Team”.

Milei entonces deberá utilizar esos últimos días para convencer a cientos de miles de argentinos aún indecisos de que lo que viene es más de lo mismo. Y de que el cambio hacia la “Argentina liberal” es posible. Otra vez, la moneda está en el aire.

Fuente: iprofesional.com

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