El plazo fijo UVA, mal negocio para los bancos: piden al BCRA bajar el límite máximo permitido para invertir


El rumor circula entre diversos ejecutivos de bancos y tiene que ver con el instrumento de inversión en pesos que se presenta como más accesible y rentable para los ahorristas: el plazo fijo UVA, que ajusta su rendimiento en base a la inflación, variable que se ha disparado al 25% mensual en diciembre.

En resumen, para las entidades estas colocaciones no son negocio bajo ningún punto de vista, por lo que buscan que el Banco Central recorte el volumen máximo exigido para aceptar depósitos. Es decir, pretenden bajar los límites de los montos que deben recibir.

De forma puntual, el foco de los bancos se ubica en el punto del comunicado oficial del BCRA de fines de diciembre pasado, donde se detalla que las entidades deberán ofrecer la captación de estas imposiciones por hasta $5 millones por cliente, “pudiendo aceptarlas por importes superiores”.

“Queremos dejar de tomar estos depósitos porque no nos conviene. Es muy difícil colocar ese dinero recibido, es un dolor de cabeza para los bancos porque mata la rentabilidad”, detalla a iProfesional un ejecutivo de una entidad financiera.

En conclusión, la reciente medida del Banco Central de extender el tiempo mínimo de encaje del plazo fijo UVA precancelable desde los 90 hasta los actuales 180 días, parece no ser suficiente para los bancos para tratar que sus activos y pasivos estén “calzados”. Por eso ahora se apunta a seguir brindado este instrumento, pero aceptar menos pesos por colocación.

Cuanto menos monto recibido y más plazo de encaje, mejor para las entidades. La discusión que queremos plantear pasa por ahí, por los montos y los plazos, no es la intención interrumpirles la opción de este instrumento a los ahorristas”, dice al diario un ejecutivo de un importante banco privado.

Plazo fijo UVA: menos atractivo para bancos y ahorristas

El centro del problema que tienen los bancos se debe a que para que les “cierre” el negocio de los plazos fijos es que no sólo deben captar depósitos en pesos, sino que también tienen que poder colocarlos mediante préstamos a individuos, empresas y/o Gobierno. Es allí, en ese flujo de pagar por los ingresos de dinero y recibir una renta por otorgar préstamos, donde obtienen su ganancia o el diferencial de tasa de interés a favor.

Es decir, desde hace un buen tiempo la demanda de créditos de privados se encuentra muy baja por lo que no logra acercarse, ni por asomo, a equilibrar el nivel de colocaciones que hay de plazo fijo. Algo que ya no les terminaba de cerrar “naturalmente” a los bancos.

Por lo tanto, para compensar esto, las entidades estuvieron “prestándole” al Banco Central a cambio de obtener una tasa a favor al adquirir las Letras Líquidas (Leliqs) a 28 días. Y, desde fines de diciembre, debieron volcarse a los Pases a un día por cambios normativos de la entidad monetaria.

En ello surge el otro gran problema que tienen, que es que a partir de mediados de diciembre pasado el BCRA “obliga” a los bancos a captar plazos fijos tradicionales del ahorrista a una tasa nominal anual (TNA) de 110%, pero esa liquidez que captan la pueden volcar a estos Pases diarios, cuya tasa ofrecida es menor: 100% de TNA. Por ende, ya ahí sólo, la renta de las entidades se ubica 10 puntos porcentuales por debajo.

Y a esto se le agrega el plazo fijo UVA, que paga en base a la inflación, que es una variable que ha escalado en el último tiempo a niveles escalofriantes. De hecho, se estima que en diciembre fue del 25%, y las proyecciones de los economistas son que se mantendrá en ese nivel mensual en enero y febrero.

En conclusión, los bancos se financian con los Pases en la que obtienen una tasa de 8,22% cada 30 días (100% TNA), mientras que el índice de precios al consumidor (IPC) marca 25% mensual. Por ende, el negocio no les cierra.

“Muy sustentable y libre la dinámica no viene siendo”, protesta de forma irónica uno de los  banqueros consultados por el diario.

Los plazos fijos UVA crecieron al doble de volumen a fin de año pasado, pero tras la medida del BCRA de poner 6 meses de encaje, empezaron a estabilizarse.

“Los bancos no quieren que sigan creciendo tanto los plazos fijos UVA, dado que no tienen esa capacidad para colocar créditos UVA a la misma velocidad, de hecho estos últimos vienen en un nivel bajísimo. Y los activos y pasivos de los bancos tienen que estar calzados”, detalla a este medio un economista cercano a varios de los principales bancos.

¿Y los ahorristas en plazo fijo?

La alarma de los bancos y su necesidad de pedir más plazo de encaje (algo ya otorgado por el BCRA) y bajar el volumen máximo permitido para el plazo fijo UVA, se debe a que también el plazo fijo tradicional se ha visto impactado en los últimos meses para los ahorristas.

Es que a los individuos tampoco les “cierra” obtener 9,04% cada 30 días (110% de TNA), mientras la inflación triplica ese número y la renta es negativa.

En concreto, desde mediados de agosto pasado, el stock de plazos fijos totales, donde los tradicionales son amplia mayoría, en términos reales se redujo alrededor de 39%.

De hecho, en el último informe mensual, el Banco Central afirmó: “Los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado, al igual que los medios de pago, exhibieron en los últimos meses una sistemática caída por efecto la aceleración inflacionaria (…) Las colocaciones a plazo fijo habrían experimentado una contracción mensual de 23,6% sin estacionalidad a precios constantes en diciembre y, de esta manera, acumularían una caída del orden del 48,2% en 2023. De este modo, el saldo de estas colocaciones a precios constantes se redujo hasta registros mínimos de los últimos 20 años”.

En tanto, el plazo fijo UVA, que desde fines de noviembre hasta fines de diciembre pasado se había duplicado en volumen, al pasar desde los $250.000 millones hasta los actuales $600.000 millones, al ritmo de la “atracción” generada por la escalada inflacionaria y su ajuste por ese índice, comenzó a estancarse tras la decisión del BCRA de subir el tiempo mínimo de colocación desde los previos 90 días hasta los actuales 180 días.

“Después del cambio de plazo mínimo del UVA para colocar estos plazos fijos (de 90 a 180 días) desaceleró el ritmo de crecimiento del stock. Es que el ahorrista que no es tan sofisticado tenía una alternativa de cobertura contra la inflación, tras la baja de tasa del plazo fijo tradicional, pero con esta modificación ahora no está tan seguro de apostar a 6 meses de espera”, resume a iProfesional Amilcar Collante, economista de Cesur.

De hecho, advierte que si al ahorrista “poco sofisticado lo dejás sin UVA y con una tasa de interés baja, va a volver al dólar”.

Quizás la escala de los precios del dólar blue y del MEP de los últimos días desde los $970 hasta los actuales casi $1.200 tiene mucho que ver, en parte, a ese “factor peso” y la fuerte inflación.

Fuente: iprofesional.com

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