Kicillof no estuvo en la cumbre de Máximo y sobrevuela la tensión por la candidatura presidencial


El PJ bonaerense se reunió en Cañuelas. Hubo cruces y chicanas por la ausencia del gobernador. Se empieza a discutir el poder en el peronismo.

Máximo Kirchner reunió al consejo del PJ bonaerense en Cañuelas para definir una postura respecto del ajuste del gobierno de Javier Milei. Fue el primer encuentro formal tras la derrota en la elección presidencial y se da en medio de tensiones internas dentro del peronismo.

Había muchísima expectativa ante la posibilidad de que la reunión sirva para una foto de unidad entre Máximo y Axel Kicillof, que vienen distanciados desde el proceso electoral del año pasado.

La idea de intendentes y referentes del peronismo era lograr que el presidente del partido y el gobernador posen en una foto de unidad junto al resto de los consejeros partidarios. Una muestra importante de unidad en medio de las medidas del nuevo gobierno.

Pero finalmente Kicillof no participó del encuentro. Fue Victoria Tolosa Paz quien preguntó si el gobernador había sido invitado. Máximo fue tajante y le respondió que no se le cursó invitación formal debido a que no forma parte del consejo del partido. El líder de La Cámpora le dijo además que en la noche del viernes había compartido una cena con el gobernador.

La senadora provincial María Teresa García pidió la palabra para recordarle a Tolosa Paz que había desafiado a Kicillof con una interna.

Allí intervino la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, quien pidió que en la próxima reunión del partido, Kicillof sea invitado. Luego se planteó además cursar invitaciones a Cristina Kirchner y Sergio Massa, una iniciativa que en algunos consejeros se leyó como un intento de terminar licuando la presencia del gobernador en el próximo cónclave.

Mientras tanto, el gobernador eligió mostrarse activo y, mientras el PJ bonaerense deliberaba en Cañuelas, visitó una la escuela de San Martín, distrito de Gabriel Katopodis, uno de los que trabajó en la semana para la foto de unidad que no pudo ser.

Como trasfondo de las tensiones entre Kicillof y Máximo está la discusión por el poder en los próximos años. Una discusión que se impone en la adversidad de tener que enfrentar como oposición a un gobierno libertario y que surgió tras la decisión de Cristina Kirchner de correrse de las candidaturas.

Quizás por eso algunos consejeros, como Teresa García y Florencia Saintout, plantearon que Cristina debe seguir estando al frente de la conducción del peronismo y que la carta que hizo circular días atrás debe ser la línea política a seguir.

Kicillof y Máximo quedaron distanciados tras el proceso electoral del año pasado, cuando el gobernador se lanzó a la reelección sin el consentimiento del resto del peronismo.

El líder de La Cámpora está convencido que el destino de la elección presidencial hubiese sido otro si Kicillof aceptaba ser el candidato a la presidencia. Como suele decir el gobernador: es algo contrafáctico.

En La Plata toman distancia de esa tensión entre Axel y Máximo. Aseguran que el problema es del líder de La Cámpora con el gobernador y no al revés. También deslizan que para resolver esas diferencias Máximo debe tener en claro qué quiere hacia adelante.

En eso coinciden algunos intendentes del conurbano que suelen conversar con Máximo. Aprestos a darles una mano, le piden que defina qué quiere hacer así pueden ayudarlo.

El problema es que la elección de octubre dejó posicionado a Kicillof como eventual candidato a la presidencia. Algo que ya se conversa en los despachos de la Casa de Gobierno de La Plata.

Ese tema sobrevolará las próximas discusiones entre el gobernador y el hijo de Cristina. En La Plata aseguran que Axel quiere estar en la mesa chica del armado nacional. Esto es que, más allá de su candidatura, el gobernador quiere ser parte de la discusión de la estrategia electoral nacional. No quiere saber nada con lo que ocurrió el año pasado con Córdoba donde considera que se perdieron puntos que fueron determinantes para la derrota.

Pero además -y quizás con una mirada muy adelante en el tiempo-, Kicillof dice a los suyos que no quiere saber nada con un gabinete loteado como el de Alberto Fernández.

Hay un dato interesante sobre la visión de Kicillof respecto del gobierno de Milei. A diferencia de otros sectores del peronismo que pregonan un escenario conflictivo en tres meses, el gobernador (que fue ministro de Economía) entiende que el Presidente puede estabilizar la economía si es que consigue bajar la inflación.

Eso no quiere decir que Kicillof no observe el conflicto social con preocupación. Sabe que si la crisis social se impone otra vez en Argentina, el conurbano será uno de los territorios más complicados.

Con todo, hay versiones que señalan que Máximo empezaría a empujar la candidatura de Mayra Mendoza en la provincia. Mientras tanto los intendentes se quieren fijar pautas distintas para el próximo cierre de listas. No quieren saber nada con que Máximo se quede con la mayoría de los nombres.

También desconfían de los armados de La Cámpora en los distritos y alientan hacia adelante un esquema de internas.

Los intendentes creen que no es momento de mostrar tensiones y apuestan al diálogo. Están convencidos que el ajuste de Milei es demasiado profundo como para hacer escalar internas en el peronismo. Los jefes territoriales tienen a Katopodis (ministro de Infraestructura) como nexo con el gobernador en un esquema que viene funcionando en un escenario de crisis.

Katopodis -alguna vez señalado por Cristina como “un funcionario que funciona”- asoma como un referente del peronismo para pelear por la gobernación.

En ese esquema de Unión por la Patria falta Sergio Massa. El líder del Frente Renovador manifestó sus diferencias con Kicillof esta semana. Lo hizo ordenando a sus diputados que se ausenten de la sesión en la Legislatura bonaerense.

Los motivos son varios. Quizás el más relevante tiene que ver con el fallido desembarco de Malena Galmarini en el Grupo Bapro, un holding de empresas del Banco Provincia.

Kicillof quiere darle a Galmarini las empresas que hasta diciembre controló el intendente Gustavo Menéndez (Merlo). Sin embargo, Massa quiere las presidencias de todas las empresas del Grupo. Axel venía demorando la resolución del tema y Massa decidió tensar la cuerda.

La semana próxima, el Frente Renovador se reunirá en Roque Pérez y aseguran que será el regreso de Massa a la arena política. Allí habrá novedades de si el armado del ex ministro de Economía sigue siendo parte de Unión por la Patria.

Fuente: lapoliticaonline.com

Previous Milei: ¨No se animan a bajar el 70, menos van a cortar el gas¨
Next Patricia respaldó a Milei en su pelea con los gobernadores de Juntos y se pincha su liderazgo en el PRO