La clase media, un desafío para Massa en plena campaña: ¿podrá sostener el consumo y evitar una disparada de precios?


Crecen las ventas de autos, pero también de segmentos vinculados al ocio. Las claves del fenómeno y los riesgos que se presentan hacia adelante.

Los datos son elocuentes, y por eso mismo sorprende lo que está pasando: en el último año, la caída de los ingresos de los trabajadores formales fue del 6,9%. Mucho mayor resultó entre los trabajadores “en negro” o entre los monotributistas.

Desde que comenzó la actual crisis cambiaria, en abril de 2018, la pérdida de los salarios formales ya superó el 18% desde entonces. Y alcanzó al 41,4% para los trabajadores “informales”.

Lo que sorprende en este 2023, al menos en el recorrido de los primeros cinco meses del año, es que el consumo de los bienes “no durables” viene en ascenso. Es decir que aun con un quebranto notable en sus bolsillos, productos de una inflación que bordea el 120% anual, las ventas de bienes de consumo “inmediato” siguen en alza.

El fenómeno abarca algunos segmentos de bienes “durables”, como los autos, ya sean cero kilómetro o usados. Incluso en esta Argentina con problemas de dólares, que impiden a las fábricas conformar a la demanda que tienen los consumidores. 

Las terminales automotrices y las concesionarias podrían vender más pero, por la falta de dólares, hay escasez de vehículos. A su vez, esta realidad sucede mientras el consumo de productos de la canasta básica registra una leve caída en relación a los primeros cinco meses del año pasado.

¿Cómo se entiende? ¿Qué está sucediendo en la sociedad?.

Los salarios, deteriorados por el avance de la inflación.

Clase media: los números del consumo

La cuestión va a formar parte, seguramente, de la incipiente campaña electoral, rumbo a las presidenciales de octubre.

Una economía muy frágil, a la que le faltan dólares, y que tiene una inflación bien arriba del 100%, con trabajadores pobres, registra valores de consumo más elevados que en los últimos años. ¿Cómo harán los candidatos de la oposición para hacer campaña diciendo que acá hace falta un ajuste? ¿Cómo se las arreglará Sergio Massa para asegurar que no habrá una corrida cambiaria antes de las PASO y de las elecciones generales?

Por lo pronto, ese es un problema político. En el mientras tanto, hay datos que llevarán a los candidatos a reflexiones profundas.

La realidad muestra que el consumo impulsado por “Bienes durables” viene dando positivo. Resultan interesantes los datos recopilados por la consultora PxQ que dirige el economista Emmanuel Álvarez Agis.

  • Ventas de autos 0 kilómetro. Se entregaron 194.181 vehículos en los primeros cinco meses del año. Un aumento del 11,4% por encima del período enero-mayo del año pasado. Y un 12,6% más que en cinco meses del 2021. A pesar de que los autos vienen con aumentos de precios por encima de la inflación promedio.
  • Autos usados. Se vendieron 663.831, un 2,4% más que entre enero y mayo del año pasado. Y 3,7% por encima de ese mismo período de 2021.
Las ventas de autos 0Km suben en medio de la crisis.
  • Shoppings. Las ventas en los locales de los centros comerciales treparon 17% ($316.600 millones en cuatro meses, a precios constantes) contra enero-abril de 2022. Y 52,7% por encima de enero-mayo de 2021.
  • Espectadores de cine. Totalizaron 5,18 millones de personas, un 39,8% más que el año pasado. Para tener una idea, la cantidad resulta similar a la cantidad de público que fue a las salas en los primeros cinco meses de 2018. Fue el mejor mayo desde que se toman registros, a partir del año 1997.
  • Ventas supermercados. Llegaron a $1,25 billón, un 4% más que en cinco meses del año pasado. Y un 8,7% por arriba a 2021. Acá hay que tomar, de todas formas, que así como las grandes cadenas venden más que antes, los pequeños comercios de barrio venden menos. De acuerdo a los datos de la consultora Scentia, las ventas de productos de la canasta básica acumulan una merma del 1% en los primeros cinco meses del año, en relación al mismo lapso de 2022.

La visión de los especialistas

“Es verdad que crecen estos consumos, pero basado en un porcentaje chico de la población que son los que tienen disponibilidad de dinero. La mayor parte de los argentinos tiene dificultades para alcanzar los consumos esenciales, incluyendo a la educación, la salud y la conectividad”, asegura Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity, consultora de investigación y tendencias.

En tanto, Pedro Martínez, economista de PxQ, también dio su mirada. Señaló que puede haber varias explicaciones:

  1. Subdeclaración de ingresos. Eso puede dar lugar a que la estadística refleje una pérdida de poder adquisitivo mayor a la que efectivamente se da. Obviamente, esa subdeclaración es diferente entre sectores. Está el clásico ejemplo de los que exportan servicios al exterior.
  2. Hay ciertos cambios en patrones de consumo. Por ejemplo, por falta de unidades de 0km aumentan ventas de autos usados.
  3. También se ve un aumento del consumo impulsado por no durables, dado que los durables están muy caros históricamente medidos en cantidad de salarios necesarios.

Fuente: iprofesional.com

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